viernes, 11 de agosto de 2023

Sacerdotes 3.0

 

Por Alejandro Llabata Lleonart.

A Vicent Salvador, ja en la veritat.


Hace ya algún tiempo, escribí en mi blog Escriure per a ningú, con ocasión de la ordenación sacerdotal de una de las personas que a continuación relaciono, un post en el que decía que la vocación sacerdotal es un teléfono móvil que suena a altas horas de la madrugada, pero que no todo el mundo está dispuesto a descolgarlo. Hay a quien le suena, pero le sorprende en la primera dormición, en ese momento de la noche en el que uno está embebido en un sueño tan profundo que ni siquiera lo escucha. Hay también a quien le suena, lo escucha y cambia de posición en la cama, ignorando la llamada de teléfono. Ya veré mañana por la mañana quién me ha telefoneado, piensa uno en el sopor de la noche. Pero esta llamada no deja rastro en el móvil si no se descuelga en el momento en el que suena y, por tanto, no aparecerá a la mañana siguiente ninguna llamada perdida, ni siguiera un triste mensaje de voz en el contestador automático y uno pensará que se ha tratado de un dulce sueño. Pero hay a quien le suena el móvil y lo escucha. Y se levanta de la cama para cogerlo. ¿Quién será capaz de llamar por teléfono a estas horas de la madrugada? Normalmente este tipo de llamadas que suenan tan tarde, suelen arrastrar malas noticias. Pero a pesar de todo ello, hay quien se levanta de la cama, coge el móvil e intenta adivinar quien es quien llama tan tarde y con tanta insistencia. Quien llama, suele hacerlo a través de un número privado. Y aún así, hay quien lo descuelga para preguntar quien es. La Voz firme y segura que se escucha al otro lado del auricular produce duda e incerteza en el primer momento. Pero la serenidad y la calidez que transmite cuando habla la Voz que está en la otra parte del teléfono hace que quien escucha dicha llamada lo deje todo para seguirlo.


Una noche cualquiera, las personas que nombramos en este artículo, también recibieron una llamada en su móvil, de madrugada. Y dudaron si levantarse de la cama para cogerlo, o no. Una vez levantados dudaron si contestar o no. Y al final contestaron, igual que en su momento contestaron otros paterneros, como fueron, entre otros, Julio Badenes, Enrique Liern, Vicente Belenguer o Enrique Gil. El camino que comenzaron a seguir tras colgar la llamada telefónica nocturna, detrás de la ilusa apariencia de ser un camino Real, en verdad muestra una senda estrecha, con márgenes llenos de hierba que día a día van desbrozando con el esfuerzo de sus manos. Y con curvas. Muchas curvas que muchas veces les han impedido ver unos metros más allá, la profundidad del camino. Simplemente se han dejado ir por la cálida Voz que les habló por teléfono aquella noche. Sin miedo. No hay camino fácil que lleve a uno a ningún lugar que valga la pena. Y en el caso de todos ellos, el progreso de cada día se debe a una fe inquebrantable y una confianza ciega en la Palabra que se les quedó grabada en el tímpano, para siempre.


¿Cual es el perfil del presbítero actual? Frente al tradicional de sacerdote con sotana, nos encontramos ante un joven ya maduro, con estudios universitarios previos que, en un momento determinado de su vida, da un golpe de timón en la misma, que le hace escorar su existencia hacia un determinado camino, que le llena y que pisa fuerte, al descubrir que vale la pena. Se trata de una persona actual, del siglo XXI, que domina las nuevas tecnologías, a la vez que la Suma teológica de Santo Tomás de Aquino, y que está sobradamente preparado para afrontar los retos que este siglo XXI le muestra ante sus ojos, en vaqueros, camiseta y una mochila colgando de uno de sus hombros.


El primero a quien haremos referencia es a Hilario Javier Barroso García. Fue el primero que fue ordenado sacerdote, tras varios lustros de sequedad vocacional en nuestro municipio, ya que el paternero nombrado sacerdote anterior a él fue José Antonio Varela Ferrandis. Es conocido por Javi, que es como le gusta que le llamen. Solamente hay dos personas que le llaman Javier: Su hermano y Paqui Periche, con quien le une una gran relación de amistad, casi como familia. Nacido en Granada el día de la Inmaculada de 1980, viene a vivir a Paterna en 1991 con su familia, a raíz de la enfermedad de su madre, quien fallecería tres meses después de su llegada. Siempre se ha sentido un hijo más del pueblo, especialmente en la parroquia de san Pedro Apóstol, donde se estrenó con 14 años como catequista. Aquí es donde, en silencio, se desarrolla su vocación, que siempre ha estado presente en su vida, sobretodo teniendo en cuenta que existía ya un precedente en su familia de varias religiosas y un sacerdote. También fue miembro de la Adoración Nocturna. Licenciado en Filología, entró en 2002 en el seminario de Moncada y en 2006 pasó a ser colegial del colegio de la Presentación y Santo Tomás de Villanueva. Ordenado sacerdote en junio de 2008, al día siguiente cantó su primera misa en la Parroquia de San Pedro Apóstol de Paterna, efemérides de la que este año se cumplen quince años. Desde entonces, ha sido párroco de las Parroquias de Marines, Olocau y ha atendido Marines Viejo y Pedralvilla. Especializado en Derecho Canónico, ha sido Notario del Tribunal Eclesiástico de Valencia y, además, Capellán de la Real Basílica de la Virgen de los Desamparados. Ha llevado como Consiliario dos grupos de Matrimonios en ENS (Equipos de Nuestra Señora) y durante varios años ha sido Capellán Voluntario en el Centro Penitenciario de Picassent en Valencia, de donde guarda, quizá los mejores recuerdos de su sacerdocio. En la actualidad, desde 2019 es párroco de la Parroquia de San Francisco de Asís de Mislata.


Miembro de una familia bastante arraigada en Paterna, José María Segura Salvador nació en 1976. En su infancia y en su juventud siempre estuvo vinculado a su parroquia de San Pedro Apóstol, donde ejerció como catequista, a la vez que seguidor, por tradición familiar, en la devoción a la Virgen de los Desamparados festividad que siempre ha celebrado su familia en la Parroquia de san Pedro apóstol el domingo correspondiente de mayo. Después de cursar BUP y COU en el Centro Santa Teresa de Jesús de Torrente y terminar su carrera universitaria de Ingeniero Agrónomo en la Universidad Politécnica de Valencia en el año 2000, ingresó dos años más tarde en la Compañía de Jesús. Realizó el noviciado en Zaragoza y el Bachillerato en Teología en la Universidad de Deusto, en Bilbao. Fue profesor durante dos años en las Escuelas San José de Valencia y estudió la licenciatura en Teología en Boston, Massachussets (Estados Unidos). Fue ordenado sacerdote en Junio de 2011. Su trayectoria está marcada por la colaboración con UNICEF, la docencia, el diálogo entre la fe y la cultura y, principalmente, el trabajo en el Servicio Jesuita a Migrantes, donde ha ejercido como director de dicho Servicio en Valencia. Además de dirigir el SJM Valencia, ha sido responsable del equipo de Incidencia en España y animador de la plataforma Visibles.org. Activista por la justicia social, actualmente trabaja como Director General en Radio ECCA Fundación Canaria, institución educativa, comunicativa y de acción social.

Otro joven sacerdote es Félix Perona Esteve. Nació en Paterna en 1991. Fue bautizado en la parroquia de san Pedro, apóstol, lugar donde nació su vocación. Colegial de las Escuelas Profesionales San José - Jesuitas, el despertar vocacional nace como fruto de la devoción familiar al Santísimo Cristo de la Fe y de las actividades parroquiales en las cuales se fue involucrando a lo largo de su adolescencia. Catequista de comunión, acólito y monitor Juniors, se graduó en Historia por la Universitat de València, momento en el cual decide dar el paso de entrar al Seminario Mayor de Valencia. Esto fue fruto de la maduración paulatina de la vocación a la cual fue sintiéndose llamado por el Señor desde que descubrió la plenitud personal en la cotidianidad parroquial y litúrgica. Cursó los estudios de Ciencias Eclesiásticas en la Facultad de Teología San Vicente Ferrer de Valencia mientras residía cuatro años en el Seminario Mayor “La Inmaculada” y los tres últimos en el Real Colegio Seminario de Corpus Christi (El Patriarca). Fue ordenado sacerdote el 28 de junio de 2020. La primera misa, la celebró el 5 de julio de 2020 en San Pedro apóstol. Ese mismo mes de julio recibió el nombramiento de vicario de Santa María de Ontinyent, a la cual entró en septiembre después de encargarse durante el verano de la parroquia de la Asunción de la Pobla del Duc. Desempeñó la función de vicario hasta agosto de 2022, donde partió para aumentar los estudios. Actualmente estudia Bienes Culturales de la Iglesia en la Pontificia Università Gregoriana de Roma, donde ejerce de capellán de la Iglesia Nacional Española de Santiago y Montserrat, donde reside.

Nacido en Marzo de 1978, Manuel Jesús Monteagudo Sillero, vivió su infancia en Valencia y su juventud en Castellar. Su vocación sacerdotal se despertó en un viaje a Lourdes en el que, algo tocó su corazón que volvió a despertar su interés por las cosas de Dios. Por circunstancias de la vida, terminó viviendo en Paterna en la zona de Alborgí. Era el año 2006. Ingeniero técnico en electrónica industrial, su trabajo era de mantenimiento de ascensores. Un dia le correspondió llevar a cabo la revisión del ascensor de su parroquia: La de la Virgen de los Desamparados de Paterna. Casualmente el párroco, D. José María Cuenca, le preguntó si estaba confirmado. Se inscribió a confirmación con 27 años. De esta manera empezó a nacer en él una sed de Dios increíble. Ya en 2010, en una peregrinación a Fátima, y ante la pregunta ¿Tu, qué estás dispuesto a dar?, él se respondía “Señor, lo que tu quieras”. Todo aquel sentimiento fue tomando forma, de tal manera que en 2011 se lo comentó a su sacerdote, quien se puso en contacto con el centro de orientación vocacional. En 2013, dejó su trabajo y en 2014 entró en el Seminario de Moncada donde cursó los estudios correspondientes, seguido de los tres años en el seminario de Santo Tomás de Villanueva. Fue ordenado sacerdote en junio de 2021. Ese verano estuvo de sacerdote en la Catedral de Valencia. En octubre de ese año, fue nombrado vicario parroquial de La Anunciación de Nuestra Señora, y de la parroquia El Salvador y Nuestra Señora de la Salette, ambas de Aldaia. En la actualidad y, desde febrero de 2023, es párroco de la parroquia de nuestra Señora de la Paz, del Villar del Arzobispo, de Santa Bárbara de Higueruelas y capellán del Monasterio de San Juan de la Cruz de Villar del Arzobispo.

El caso de Carlos Maza Serneguet. es similar al resto de sacerdotes anteriormente relacionados. Nacido en Valencia en 1979, su pueblo es Paterna, donde fue bautizado y donde estudió, en el colegio La Salle, hasta los 18 años. Después fue a la universidad e hizo Derecho en el CEU San Pablo. Tras preparar dos años una oposición comen a trabajar, y mientras trabajaba hizo la diplomatura en Biblioteconomía y Documentación. Conocpersonalmente la Compañía de Jesús con 31 años, a través del Centro Arrupe de Valencia, entidad que antes conocía por cultura general. Entró en la Compañía en septiembre de 2013. Tras los dos años de Noviciado en San Sebastián, fue con otros dos compañeros a Roma para la etapa de la Filosofía. El magisterio lo hizo en Lleida. El bachillerato en Teología lo estudió en Madrid. Estudió la Licencia en Teología Fundamental en la Pontificia Facoltà Teologica dell´Italia Meridionale de Nápoles. Colabora con la asociación Figli in famiglia en el barrio de San Giovanni a Teduccio. Fue ordenado sacerdote en junio de 2022. En la actualidad sigue viviendo en Nápoles, donde ejerce el ministerio sacerdotal.

No podemos olvidarnos de aquellos futuros sacerdotes que ahora mismo están en camino en su correspondiente seminario. En el Seminario de El Patriarca, en la actualidad se encuentra Juan Vicente Nulius, procedente de la parroquia de Santa Rita, quien celebró el rito de admisión en febrero de 2020. Asimismo, ya como diácono y en la Compañía de Jesús está Javier Bailén Llongo, quien reside en Valencia, entre el Centro Arrupe y el colegio San José y que pronto será ordenado sacerdote. A todos ellos les deseamos lo mejor en este camino.

Y en este momento en el que, de acuerdo a las estadísticas, en la actualidad existen menos de mil seminaristas en España, solamente nos queda desearles a todos ellos que en cada uno de sus destinos, que su testimonio sea verdadero, honesto, sincero y limpio, como aquella llamada telefónica que recibieron algún día. Que siempre tengan una palabra de aliento para todos los que les rodean, especialmente para aquellos que más la necesiten. Que sus brazos abracen a los más desvalidos. Que sus manos sostengan a quien esté en peligro de caer. Que sus pies caminen en compañía de quien se haya perdido en el camino. Probablemente, al largo de sus vidas, siempre habrá un momento de debilidad en el que se planteen si valió la pena haber descolgado aquel móvil en aquella intemporal noche. O si lo tenían que haber dejado sonando en la tranquilidad de la noche. Si en aquel momento se decidió descolgarlo, por algún motivo sería. Y que, al final del recorrido, cuando vuelva a sonar de nuevo el móvil indicando que ha terminado su camino en este mundo, que una amplia sonrisa recorra su rostro de parte a parte, indicando así que han cumplido con aquella tarea que se les encomendó en su momento. Es de madrugada. Suena el móvil. Una vez. Otra vez. Y otra. ¡Cógelo!