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| Fotografia: Teresa Espinosa Andreu. |
domingo, 9 de mayo de 2021
Stolpersteine a Paterna
domingo, 28 de marzo de 2021
Las manos de Sara Olivas
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| Fotografïa: Paloma Olmos |
Pregunta: Dicen que la infancia es la patria de los poetas. Cuéntanos en primer lugar, un recuerdo de tu infancia.
Sara Olivas: Mi infancia no fue una infancia feliz, pero a pesar de ello, hay recuerdos que están grabaditos en cada rinconcito de mi memoria como, por ejemplo, los veranos en el pueblo con mi abuela. Si pudiera elegir, me quedaría con ellos.
Pregunta: ¿Qué es para ti la poesía?
S.O.: Me cuesta definir algo que creo indefinible. Para mí la poesía es un medio de comunicación, un medio de expresión. Una forma de explicarme el mundo en el que vivo y ponerle palabras. Desde siempre me ha costado mucho enfrentarme al cara a cara y usaba el folio para poder decir lo que no podía o no me atrevía a decir. Ahora mismo, no puedo entender mi vida sin la poesía.
Pregunta: Descríbenos el lugar donde escribes habitualmente.
S.O: No tengo espacios ni horarios específicos. Hay días que pienso que me vendría bien ponerme un horario de oficina para sentarme a escribir, que solo así sería capaz de terminar todo lo que tengo empezado y todo en lo que estoy trabajando, pero, por lo general, me sirve cualquier espacio. La cama, el escritorio, el sofá, un bar, una cafetería o la playa. Siempre escribo. Da igual dónde esté. Aunque es cierto que necesito silencio. Mucho silencio.
Pregunta: ¿Y un lugar donde te gustaría escribir?
S.O: Como dijo Virginia, reivindico una habitación propia, una casa propia, únicamente para mi gato y para mí, y por supuesto, dinero para adquirirla.
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| Fotografía: Paloma Olmos |
S.O: Ninguno. No soy de rituales. Cuando tengo ganas de escribir, lo hago. No puedo salir de casa sin algún libro, una libreta y un bolígrafo. ¿Eso cuenta como ritual?
Pregunta: ¿Qué te inspira a escribir poesía?
SO: Leer. Leer mucho. Sobre todo a compañeras y a autoras. Cuando la gente dice que no se siente inspirada para escribir me pregunto si leen. También me pregunto si piensan que la inspiración llega como un milagro, como un pajarillo que se posa en tu hombro y te susurra al oído los versos que, en ese momento, crees perfectos, pero que luego los verás realmente espantosos. Por desgracia, eso no ocurre. Los milagros se persiguen, como todo en la vida. Esa es la clave. Ah, y vivir. Vivir también me inspira.
Pregunta: Te he conocido a través de las Redes Sociales, por las cuales te mueves con bastante soltura. ¿Qué te parece el maridaje Redes Sociales – Cultura – Literatura?
S.O: Me parece perfecto si sabes gestionar todo lo que ello implica. Mucho odio, mucho hater, mucho ego, mucha envidia, pero también todo lo contrario, mucho amor, mucha sororidad y mucha gente maravillosa que si no fuera por las redes no conocerías nunca. Es cierto que, a veces, sufro un cierto amor-odio con ellas, pero no puedo quejarme. La mayoría de trabajos me han llegado por esa vía. De hecho, la editorial me contactó al haberme encontrado por Instagram. Me gusta ser activa en redes, las disfruto. En los momentos que he sentido ansiedad por ellas, me he escondido, me he dado un tiempo y cuando he estado preparada he vuelto a empezar. Y así, con todo.
Pregunta: Sueles publicar bastante en las redes sociales. ¿No te da miedo demasiada exposición en las mismas?
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| Fotografía: Paloma Olmos |
Pregunta: Eres una persona culturalmente inquieta. Has participado y gestionado eventos poéticos de Valencia, como Versillos a la Mar, Versat I Fet, De andar por casa y A pies de página. ¿Qué es lo que te mueve a ello?
S.O: Supongo que es vocación. Cuando terminé la carrera de periodismo me di cuenta que no era lo mío, que lo mío iba más allá y estaba relacionado con la cultura. Descubrí el máster de gestión cultural y me apunté. Desde ese día hace ahora cinco años. Organizar y gestionar eventos es mi profesión, precaria, pero profesión al fin y al cabo. Me mueve la pasión por lo que siento y por lo que hago. Podría decir que me mueve el dinero, pero estaría mintiendo y no me enseñaron a decir mentiras. No puedo estar quieta y me cuesta mucho parar. Ese es mi modus operandi. Mi cabeza va a mil siempre y en ella las ideas fluyen como agüita de río. Algunas ideas se llevan a cabo y se convierten en proyectos, y otras se apuntan en la libreta y se dejan reposar para más adelante o quizá para nunca, pero ahí están y ahí se quedan.
Pregunta: En la actualidad participas en un espectáculo: Las sin rostro. ¿En qué consiste?
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| Fotografía: @nilinephoto |
Pregunta: ¿Qué recuerdo guardas del primer premio literario que ganaste?
S.O: Del primero no lo recuerdo porque seguramente fue en educación primaria o infantil. El que tengo más cercano y creo que el más importante hasta la fecha es el Premio de Beatriu Civera de Certamen de Relatos. Recuerdo que no cogí el móvil a un número muy largo (nunca suelo contestar a números extraños o que no tengo guardados) y una amiga me habló por whatsapp diciendo que, por mi madre, cogiera el móvil. Me dio a entender que había ganado el certamen, pero yo seguía sin creerlo y hasta que no me llamó la propia concejala de igualdad, Lucía, no me lo creí del todo. Por un lado, me dio rabia porque ya era la segunda vez que ganaba un concurso y me enteraba por terceras personas, pero por otro lado, sentí mucha emoción y euforia. Por primera vez, vi que mi esfuerzo obtenía una recompensa, ya que ha sido mi primer premio en el que he ganado algo más que las gracias, ya me entiendes. Después, comencé a preguntarme porqué yo o si se habían equivocado, porque, seguramente, mi relato no era tan bueno como para merecer el primer puesto. El llamado “síndrome de la impostora”, algo con lo que tengo, tenemos que lidiar, en muchas etapas de nuestra vida.
Pregunta: Acabas de publicar tu primer poemario, denominado “Las manos”, en Ediciones Valparaíso. Háblanos de él.
S.O: Me cuesta hablar a mí misma de Las Manos. Me cuesta
definirlo. Os diría que David Trashumante, en el texto que escribió
para la contraportada del libro lo dice todo, pero aún así, haré
un esfuerzo para hablar de él. Las Manos es mi primer y, espero, que
no último libro. Las Manos es un homenaje a mi abuela y a todas las
mujeres manchadas que hay en el mundo. Un homenaje a la tierra, al
esfuerzo, a la casa, a los cuidados. Las Manos también es una
denuncia a la sociedad machista en la que, por desgracia, vivimos. Un
canto a la esperanza de esa niña que creció en la casa sin tejado y
que, poco a poco, ha tenido que construirse sus muros para no morir
de frío, ni de miedo, ni de soledad. Es una búsqueda continua de
esa identidad perdida. Una puerta abierta a la felicidad y al amor
propio. Un puntito de luz en esa oscuridad aprendida desde la
infancia.
Pregunta: En tu poemario es un eje fundamental, tanto en lo literario, como en lo personal la entrañable figura de tu abuela. Todos hemos tenido una abuela que nos ha querido y a quien hemos querido. ¿Descríbenos cómo era tu abuela?
S.O: Mi abuela fue mi madre. Prudencia era una mujer menuda y con chepa, algo que siempre me llamó la atención de ella. Tenía chepa porque se había pasado toda su vida trabajando, agachada, en el campo. Prudencia era una mujer manchega que se casó con el amor de su vida y tuvo cuatro hijos. El amor de su vida murió en un accidente de trabajo y tuvo que dejarlo todo y empezar de cero en Valencia, sola y con cuatro hijos. Mi abuela fue una gran mujer. Era una superheroína a la que no le agradecí en vida todo lo que hizo por mí, las veces que me salvó. Podía con todo y siempre le ponía una sonrisa. Preparaba unos postres riquísimos, me recogía a las cinco del cole, veíamos juntas la novela mientras hacía los deberes, me llevaba al médico, me compraba juguetes, veraneaba conmigo en el pueblo. Mi abuela fue uno de los pocos seres de luz que he tenido en mi vida. Solo por ella ha merecido la pena nacer. Y cualquier palabra o poema que le dedique se le quedará corto, siempre.
Pregunta: Si extrapolamos el argumento de “Las manos” a cualquier familia media de la sociedad en la cual estamos viviendo, de principios del siglo XXI, ¿podríamos decir que el tema de fondo de tu poemario sería la falta de comunicación entre las personas, especialmente entre los miembros de cualquier familia?
S.O: No especialmente. Es cierto que en mi familia no había comunicación de ningún tipo, pero eso no es lo que resalta en el poemario. El tema de fondo es una clara denuncia a la situación machista y patriarcal que viven todas las mujeres dentro del ámbito familiar y del cuidado.
Pregunta: “(soyyoyosoy¿soyyo?)” Háblanos de tí, Sara: ¿Quién es Sara Olivas? ¿Cómo eres?
S.O: Es una pregunta más compleja de lo que parece. En el poemario, desde la primera página hasta la última, trato de entender, comprender y descifrar esa pregunta. Creo que aún no lo he conseguido. Soy joven, podría decir. Me queda toda la vida por delante para seguir conociéndome, podría decir. Según mi currículum soy periodista, gestora cultural y poeta. Según mi espejo, soy de pelo corto y castaño, bajita, con los ojos marrones y las manos pequeñas. Y para terminar, diría que, de buena, soy tonta.
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| Fotografía: Paloma Olmos |
Pregunta: “Las niñas como yo imaginan una casa con tejado...” ¿Cómo te ves, cómo te imaginas que serás dentro de veinte o treinta años?
S.O: Me cuesta verme porque ni siquiera sé lo que voy a comer mañana o si dentro de tres días mis pulmones decidirán dejar de respirar. Dentro de veinte años tendré cuarenta y siete. Parecen muchos ahora mismo. Una eternidad. Sin embargo, si hago el esfuerzo, me gustaría verme en mi propia casa, una casa en mi barrio de toda la vida, El Cabanyal, con un trabajo estable, o medianamente estable de lo mío, viviendo de la escritura, con encargos, con un buen compañero a mi lado, por fin, e hijas.
Pregunta: Después de “Las manos”, ¿Con qué nos sorprenderás?
S.O: No me gusta desvelar en lo que estoy trabajando ahora porque siento que si hablo mucho las cosas no salen. Supongo que he heredado algunas supersticiones de mi abuela. Estoy escribiendo mucho, aunque a veces crea que no doy lo suficiente (soy muy autoexigente y poco compasiva conmigo misma). Otro poemario, una obra de teatro, una novela corta y todo lo que se me ocurra. No quiero ni busco sorprender a nadie, dejo que sea la vida la que me sorprenda a mí.
Pregunta: ¿Cómo te gustaría que te recordasen?
S.O: Como una persona que luchó por lo que quiso y lo consiguió, a pesar de todo y de todos.
Pregunta: Vamos a hacer un pequeño juego de palabras. Dinos
Un lugar: Cualquiera que no sea mi casa.
Un poeta: Francisca Aguirre.
Un actor: Asier Etxeandia.
Un cantante: Ahora mismo, C. Tangana o Nathy Peluso.
Un libro: Cualquier libro que sea de poesía. Los lagos de Norteamérica de José Daniel Espejo, por ejemplo, me tiene obsesionada ahora mismo.
Una canción: ¡Cambia! de C. Tangana.
Una comida: Tortilla de patatas.
Un poema: Frontera y Oficio de tinieblas, ambos de Francisca Aguirre.
Un postre: Tarta de queso o de zanahoria.
Un domingo ideal: En una terraza al sol con amigas.
Un sueño por cumplir: Vivir de la escritura.
Compartirías un atardecer con... Mis amigas o cualquier persona con la que pueda mantener una conversación interesante y divertida.
domingo, 21 de marzo de 2021
"Motes de las gentes de Paterna"
lunes, 8 de marzo de 2021
La "Violencia" de Bibiana Collado Cabrera
P: ¿Qué es para ti escribir?
P: ¿Desde cuándo escribes?
BC: Desde siempre, tengo carpetas y carpetas guardadas desde niña con versos.
P: Descríbenos el lugar en el que escribes habitualmente.
BC: Escribo en cualquier parte, no necesito espacios rituales. Lo que sí agradezco siempre es ver la calle desde el lugar en el que esté (benditas ventanas).
P: Dinos un lugar en el que te gustaría escribir.
BC: Cualquier biblioteca.
P: ¿Qué es para ti la poesía?
BC: El canto de lo que se ha roto o del miedo a que se rompa.
P: ¿Descubriste tú la poesía o fue la poesía quien te descubrió a ti?
BC: A mí me descubrió mi profe de lengua y su insistencia en que recitáramos poemas de memoria. Le faltaban pocos años para jubilarse, era soltera, de carácter recio, parecía invencible. Y un día nos obligó a aprendernos de memoria “Yo voy soñando caminos” de Machado (sí, digo “obligar”, aunque ahora no parezca correcto). Salíamos uno a uno y decíamos los versos delante de la clase y ella nos escuchaba sentada en su silla con los ojos más hondos que recuerda mi preadolescencia: ¿qué aguda espina dorada echaría de menos la señorita Mari Carmen?
P: Tienes un excelente currículum, intachable y envidiable, como se puede leer en la introducción de esta entrevista. Aún así, ¿Sientes discriminación en tu puesto de trabajo?
BC: No se trata de lo que yo “sienta”, sino de la realidad. A mí, a todas, se nos minoriza, se nos ningunea y se nos utiliza en innumerables ocasiones. Si me pusiera a escribir aquí cada una de las situaciones desagradables que he tenido que vivir, la entrevista se alargaría páginas y páginas y páginas.
P: En el año 2012, ganaste el XXXIV Premio de poesía Arcipreste de Hita, convocado por el Ayuntamiento de Alcalá la Real (Jaén), por el poemario “Como si nunca antes”. Un año después, se publicó en la editorial Pre-Textos ¿Qué recuerdos guardas de aquella efemérides?
BC: Por una parte, guardo recuerdos hermosos porque ese premio hizo posible la publicación de mi primer libro, fue un reconocimiento público importante. Pero, por otra parte, también lo envuelven recuerdos amargos, ya que quien era mi pareja en ese momento empezó a sentirse incómodo con el hecho de que yo destacara e inició un camino de no retorno del que fue muy difícil salir. No es la única vez en que un éxito en mi vida se ha visto empañado porque el hombre que me acompañaba no ha sabido digerirlo.
P: “El recelo del agua” ve la luz en marzo de 2017, con el que ganaste el año anterior un accésit del prestigioso premio Adonáis de poesía. El jurado valoró “su serena renovación de la poesía de carácter social y familiar desde la emoción y la memoria”. ¿Cuánto hay de personal en tu poesía?
BC: “El poeta es un fingidor. / Finge tan completamente / que hasta finge que es dolor / el dolor que en verdad siente”. Pessoa lo explicó tan bien…
P: Certeza del colapso es tu penúltima publicación poética hasta la fecha, con la que ganaste el Premio Complutense de Literatura 2017. En la misma adoptas un tono grave, dramático. ¿No hay mucho dolor en tu poesía?
BC: Hay mucho dolor en la vida. Y el dolor no suele tener un tono grave, dramático; quizá eso sea lo más perturbador.
P: Háblanos de Violencia.
Se trata de un poemario valiente, que trata de una forma descarnada
la violencia de género. Lo primero que observo es que el tiempo
verbal en el que está escrito es en primera persona. Esperemos que
se trate sólo de un recurso literario.
BC: Un poemario, como cualquier otra obra literaria, es ficción. Independientemente del libro, si lo que me estás preguntado es si yo he sido víctima de violencia machista, la respuesta es sí.
P: El lenguaje es machista por antonomasia. La diferencia de connotación al decir de un hombre que es un zorro, a decir de una mujer que es una zorra, es más que evidente ¿Hasta qué punto el lenguaje puede generar violencia? ¿El lenguaje puede transformar la realidad?
BC: El lenguaje es la herramienta imprescindible, inevitable. Su utilización condiciona nuestra mirada y nuestro estar en el mundo, así que trabajar a partir de él resulta fundamental.
P:En virtud de todo ello, ¿Qué relación guarda la palabra despecho con la palabra víctima?
BC: El poema que abre el libro lo explica mejor que yo.
(Con el permiso de Bibiana, reproducimos dicho poema, que es el que inspira esta pregunta:
La palabra despecho constituye
un éxito del lenguaje
-y el lenguaje siempre es patrimonio del opresor-.
La palabra despecho desactiva
todo discurso, anula cualquier
fisura. Convierte en indecible
la quemazón que origina la cuerda.
La palabra despecho produce Casandras,
dibuja márgenes, construye afueras
donde replegarse, rincones de pensar
que nos convenzan de que todo era válido
durante la guerra pero la guerra ha acabado.
El lenguaje nos niega la rabia del vencido,
condenándonos al llanto blando de la pérdida,
borrando cuidadosamente cada uno
de los trazos infringidos sobre el cuerpo-alfabeto
de mi lengua.
La palabra despecho no me deja decir
la palabra víctima.
P: “Como si yo no fuera ella / como si yo no fuera / una de ellas” ¿Esta negación significa que la propia mujer puede llegar a ser más cruel con otra mujer, más machista que el propio hombre?
BC: No. Significa que los medios de comunicación han tendido a ofrecernos una única imagen de mujer maltratada (dependiente en el nivel económico, sin estudios superiores o con una especial vulnerabilidad debido a su edad o a otra condición). Esta imagen única resulta excluyente y manipuladora y dificulta el proceso de reconocimiento de las propias mujeres como víctimas (si yo tengo estudios superiores, soy independiente económicamente, tengo un carácter fuerte… ¿puedo ser víctima?).
P: Tratas magistralmente el tema de la violencia de género en tu poemario. Se trata de una lacra social que está por desgracia, demasiado presente en entre nosotros contra la que se han adoptado diferentes medidas legislativas para luchar contra ella. Pero paradójicamente, se trata de un fenómeno que no se extingue, sino que se mantiene. ¿Qué está fallando? ¿Qué medidas crees que deberían adoptarse para derrotar esta lacra social?
BC: No lo sé. Por eso no he escrito un ensayo o un texto legislativo. De hecho, este libro no tiene ni el más mínimo afán didáctico. En cualquier caso, considero necesaria la visibilización del fenómeno. La inmensa mayoría de las mujeres silenciamos los abusos y maltratos a los que somos sometidas porque señalar con el dedo tiene consecuencias gravísimas para nosotras o, peor aún, no tiene ninguna consecuencia.
P: “¿Cómo decirles que no se dejen / hacer aquello / que yo he dejado?” Eres profesora de lengua y literatura en un instituto de Valencia. ¿Probablemente la solución a la violencia de género pasa inevitablemente por la formación y la educación en valores?
BC: Si, pero el profesorado no es más que un microcosmos con las mismas virtudes y defectos que la sociedad en general. Por tanto, las profesoras somos víctimas de violencia de muchos tipos, también en los centros. Y nuestras alumnas también son víctimas. Dar clase evidencia nuestras contradicciones y las de la realidad que nos rodea.
P: ¿Cómo te gustaría que te recordaran?
BC: Es mejor recordar versos.
P: ¿Con qué nuevo libro de poesía nos sorprenderás en el futuro? ¿Tienes algún proyecto entre manos?
BC: Siempre tengo textos entre manos, pero es pronto para hablar.
Desde este blog, en el día internacional de la mujer, agradecemos de corazón las palabras de Bibiana a quien deseamos lo mejor, tanto en su faceta profesional tanto como escritora y profesora, como en su faceta personal.
jueves, 31 de diciembre de 2020
2021
jueves, 24 de diciembre de 2020
Nadal en Pandèmia
sábado, 21 de noviembre de 2020
Francisco Brines
sábado, 14 de noviembre de 2020
K&Vgaraje wrapping
Sol associar-se a sovint amb el tuning o tunejat de vehicles.En els dos supostos, es du a terme la personalització del vehicle. Però, mentre que el tuning és sinònim de personalització d'un vehicle motoritzat a través de diferents modificacions de la mecànica per a un major rendiment i també aplicat popularment a canvis exteriors de la carrosseria i fins i tot interiors de la cabina, Per tant, mentre el wrapping només canvia l'aspecte exterior del vehicle amb l'aplicació de làmines de vinil, el tuning va més enllà i modifica el que podríem dir que és el bricolatge del vehicle.



















