jueves, 14 de agosto de 2014

Clavarios de honor.

Hace catorce años se extinguió la figura de la clavaría y el clavario mayor, así como una determinada forma de organizar las fiestas en honor al Santísimo Cristo de la Fe y San Vicente Ferrer. Pero antes de que este capítulo de nuestra historia local se diluya en la noche del olvido, hemos creído oportuno traer hasta nuestros días una institución que se creó y que ha perdurado durante la segunda mitad del siglo veinte y que también se extinguió en la hoguera del tiempo al comenzar el nuevo milenio. Se trata de la figura del clavario de honor.

Para contextualizar esta institución, debemos remontar la mirada a los años 40 y principios de los 50 del Siglo XX. En el año 1950 se celebró el 25 aniversario de la Coronación del Santísimo Cristo de la Fe. Ese mismo año tomó posesión como párroco de San Pedro Apóstol D. Francisco Javier Peris Larcada. Las fiestas del Cristo, que eran organizadas por la cofradía /clavaría del Santísimo Cristo de la Fe y San Vicente Ferrer, se estructuraban de la siguiente manera: cada año se buscaba a un clavario mayor que era nombrado públicamente por el párroco de San Pedro Apóstol el 15 de agosto, después de la procesión de la Virgen de la Asunción. Él era quien se encargaba de organizar un equipo de personas que colaborase con él en la confección de las fiestas del Cristo. Al existir cada año un clavario mayor y una clavaría diferente y como no había otra forma de financiación de las fiestas más que los propios fondos aportados por los propios clavarios, obtenidos por sus propias cuotas, el beneficio de las participaciones de loterías que se vendían entre los paterneros, el beneficio de la venta de los libros de fiestas así como la publicidad insertada dentro de los mismos, y al llevarse a cabo con el tiempo la ampliación del programa de actos festivos, era necesario, pues, buscar nuevas fuentes de financiación de las fiestas. Y se creó la figura del clavario de honor. Este era aquella persona que, siendo o no de Paterna, obsequiaba a la clavaría de ese año con un donativo para, con ese dinero recaudado, colaborar a engrandecer las fiestas mayores de Paterna.

Si hacemos un recorrido por los diversos libros de fiestas, podemos ver que el primer año en el que aparece una página con la relación de los clavarios de honor es en 1952. En los sucesivos libros de fiestas fue repitiéndose un listado de clavarios de honor, con las mismas personas unas veces, si bien la tendencia era a ampliar dicho número, con la idea de que, cuantos más clavarios de honor hubiera, más fondos se recaudarían y, de esa manera, más grandes serían las fiestas mayores de Paterna. Por tanto, vemos que, ininterrumpidamente cada clavaría tenía su relación de clavarios de honor, más o menos extensa, hasta el año 2000. Decimos ininterrumpidamente aunque podemos apreciar que, dentro de dicha secuencia en el tiempo hubo algunos años en los que no aparece dicho listado. Así, en el año 1969, vemos que no hay ninguna mención de clavarios de honor. Ni tampoco en 1971. Ni en 1975. Y en el año 1971 sólo aparece un “Clavario mayor de honor. Excmo. Sr. D. Vicente Mortes Alfonso”. Puestos en contacto con algunos organizadores de las fiestas de dichos años, nos confirman que, efectivamente, no aparece una relación nominal de Clavarios de Honor publicada en el libro de las fiestas. Pero sí que consta en el balance económico de la clavaría una relación de personas que aportó dinero, como colaboradores y simpatizantes, para los juegos florales y otros actos festivos. Al preguntar por qué no hubo clavarios de honor, nos indican que ello fue seguramente, porque se disponía ya del dinero suficiente para llevar a cabo todos los actos de las fiestas y por eso no fue necesario recurrir a esta vía de financiación.

La forma de elegir a los clavarios de honor era de la siguiente manera: Al inicio del ejercicio festivo, allá por los meses de otoño, se iba haciendo ya una previsión de ingresos y gastos. Y cada uno de los clavarios debía aportar varios nombres de personas que generosamente quisieran colaborar. Asimismo, se disponía del listado de clavarios de honor, publicado en el libro de las fiestas anterior. A cada una de estas personas se les hacía el ofrecimiento al que, normalmente, accedían. Podía ser cualquier persona, más o menos vinculada con Paterna, que dispusiera de capital suficiente como para poder donar una cantidad lo suficientemente generosa que permitiera que no se resintiera su economía doméstica habitual.

La distribución de los clavarios de honor a lo largo de la página en la que estaban relacionados era de la siguiente manera: Se encabezaba con una relación de cinco o siete personas, que solían ser autoridades civiles, militares y religiosas, así como hijos adoptivos o predilectos de la villa, todos ellos con su tratamiento correspondiente. Y luego, a continuación, se relacionaba un listado con los nombres y apellidos de los diferentes clavarios de honor de dicho ejercicio. Vemos que la gran cantidad de ellos son hombres, siendo escasísimo el nombre de mujeres que aparece en dicha relación. También leemos el nombre de alguna persona jurídica que otra, como el Centro de Educación y Descanso, el Centro Musical Paternense, la Sociedad de Cazadores o la Sociedad de Colombaires entre otros, así como alguna mercantil que otra como la Empresa Cine Palafox, por ejemplo.

Su función era meramente de carácter honorífico y de mera colaboración económica para con las fiestas de Paterna. Por tanto, no tenían ningún tratamiento especial, ni ninguna referencia particular. La aportación económica de cada uno de ellos era totalmente voluntaria, no existiendo ninguna cuantía mínima o máxima a aportar. Cada uno daba la cantidad que libremente consideraba. Y la clavaría de cada año en agradecimiento, tenía un detalle para con ellos que solía ser una figura con la imagen del Santísimo Cristo de la Fe, acompañada con algún elemento autóctono local, como por ejemplo la torre de Paterna. Dicho obsequio solía ir acompañado de una inscripción alusiva, que muchas veces era nominal. Al mismo tiempo, cuando se les entregaba dicho regalo, se les invitaba a asistir un día a la sede social de la clavaría de dicho año, para tomar un refrigerio, durante los días de fiestas en que estaba abierto dicho casal.

Llegado el año 2000, cambió la forma de organización de las fiestas mayores de Paterna. Ya no era una clavaría la que se encargaba de la misma, sino una comisión de fiestas mayores en honor al Santísimo Cristo de la Fe y San Vicente Ferrer, dependiente del Ayuntamiento de Paterna, en la cual se integrarían todos los sectores festivos locales, entre los cuales se encuentra la Real Cofradía del Santísimo Cristo de la Fe y San Vicente Ferrer. Por tanto, a partir de dicho momento, como las fiestas ya no eran sufragadas por las clavarías, sino en su gran mayoría por los fondos públicos municipales ya no fue necesaria la vigencia de la figura del clavario de honor y este elemento festivo se extinguió para siempre.

viernes, 8 de agosto de 2014

Paterners de Paterna. Antonio Ferrandis.


Després de dinar, sempre m'agrada vore una miqueta la tele. I observe que a la Dos, tornen a emetre, per enèsima volta, la sèrie Verano Azul, on eixia  el nostre benvolgut paisà paterner, Antonio Ferrandis "el Coto", interpretant el més que entranyable personatge "Chanquete". Jo que he segut un xiquet que va créixer amb els ensenyaments de dita sèrie, no he pogut evitar recordar aquells vells temps de la infantesa en què veiem els episodis, de vesprada, davant d'un berenar de xiquet, abans de quedar amb els amiguets per a anar a jugar a la pilota. Una volta passats trenta tres anys des que es va estrenar a la televisió la sèrie, descobresc entre les imatgens huitanteres del diversos capítols, el secret de l'èxit del seu personatge. I va estar en la forma d'arremangar-se la camisa de mànega llarga en ple estiu a mitant braç, tal i com ho feien el meu iaio o qualsevol llaurador de Paterna, allà en la Corrucossa, o en els Fondos, per a posar-se a treballar la terra. O cóm es despassava dita camisa i ensenyava la camiseta interior de tirants, així com la medalla que duia enrotllada  i mig suada, al voltant del coll, tot i donant-li un aire agrícola de l'horta valenciana el nostre benvolgut amic i paisà Antonio, allà per les terres de Màlaga, a tan popular personatge.

A Antonio Ferrandis el vaig conèixer, com gran part dels paterners, per ser de Paterna. Perquè era germà de la tia Maria la Cota, la que venia abadejo al mercat; tota una institució local i un referent cultural del nostre poble i que era amiga de la meua iaia Sabe. També era, a més a més, tio de Maruja, amiga de ma mare i amb qui, amb ella i el seu marit Pepe, així com amb moltes altres persones, he compartit més d'un dia de Pasqua a la caseta dels caçadors, a la Canyada. Yo vaig tindre una miqueta més de relació amb Antonio Ferrandis pel fet de coincidir els dissabtes de vesprada en misa de huit, on ell llegia la Carta als Corintis, amb una veu i una interpretació digna d'escoltar, però que el pas del temps s' havia encarregar d'anar fent malbé. Era ja la última etapa de la seua vida, quan vivia al seu poble, entre els seus paisans,  mentre gaudia ja de l'època de l'homenatge, del record, de la nostàlgia però sobretot, de l'estima popular al llarg de tota la nostra geografia.

Tal volta, les paraules que més em varen marcar del nostre paisà i que li varen donar el carisma de paterner universal varen ser a Hollywood, quan José Luís Garci va pujar a replegar l'òscar a la millor pel·lícula extranjera per "Volver a empezar" ("Volveg a empesag" que va pronunciar una emocionada Luise Rainer al Dorothy Chandler Pavilion de Los Ángeles). El nostre paterner més internacional, davant de les càmeres de televisió de tot el món va donar-li les gràcies al Crist de la Fe i a la Mare de Déu dels Desemparats per haver aconseguit tan important guardó, mentre mon pare em contava que va ser el seu mestre quan ell era xicotet. I que allò que més li agradava era cantar. I cóm un dia el va castigar perquè li va dir "Don Coto". I alguna que altra batalleta més. Tal volta en aquells anys, ni es plantejava arribar, en el món de la interpretació, tan alt com ho va fer. Però potser, a la companyia de teatre "Cuello duro", de Paterna, on va donar els seus primers passos en el món del teatre, més d'una volta somniaria amb els ulls oberts amb més d'un premi, amb més d'un teatre, amb més d'un estudi de gravació i amb més d'una catifa roja per on desfilar. Somnis que, amb el pas del temps va anar cumplint.

Des d'estes humils pàgines, ara que fa més de trenta anys que es va rodar esta sèrie de televisió, quan du un grapat de reposicions i quan farà 14 anys que ens va deixar, volem manifestar el nostre record i la nostra estima per al paterner més universal que fins al moment hem tingut que és Antonio Ferrandis, el "Coto".

viernes, 1 de agosto de 2014

La becadeta.

Una becada no deixa de ser un colp donat amb el bec per part d’un pardalet, per a engolir algun que altre aliment. En sentit figurat, eixe mateix gest és el que les persones solem fer d’una manera quasi inconscient després de dinar i que ens ajudarà a digerir-lo millor i que els mes pudents el solen anomenar sesta.

Totes les èpoques de l’any són bones per a pegar una bona becadeta. Perquè,… Hi ha moment més dolç al llarg del dia que aquell en què recolzem el cap cap enrere del sofà, mentre al televisor van dient notícies de guerres, assassinats o corrupteles vàries? De sobte, mentre un escolta cóm s’ha produït el robatori a un banc i, sense adonar-se’n, es va deixant caure les parpelles, a poc a poc, com si no anara amb un la cosa, de forma que la següent imatge que es veu al televisor és la d’una xicona que, amb molta cautela, ens murmura l’oratge que farà al dia següent.

La becadeta de la primavera és sentida, breu i quasi, quasi furtiva, car és aquella que les obligacions quotidianes de treball o estudis ens permet, de forma que, si s’excedeix déu minuts de l’estona que teniem programada, sol dur darrere seu un sentiment de remordiment de conciencia que ens durarà tota la vesprada, especialment si no arribem a cumplir amb totes les obligacions que ens haviem proposat dur a terme durant la vesprada.

La més dolça és la del estiu. Intensa, llarga, sense preocupacions, perquè un està de vacances i la seua obligació vespertina no va més enllà d’una cervesseta fresqueta amb els amigots per a xarrar de temes vanals estiuencs al bar de sempre. Ací ja no estem parlant de becadeta, sinó ja de becada de competició, amb majúscules. És aquella de la qual un es desperta amb la front plena d’una teranyina de suor i la roba humida, especialment al bescoll i l’esquena. I allò que recorda per última vegada són els rètols de l’inici de la pel.lícula que en eixe moment acava de concloure. Llàstima de film que ens hem perdut, pensem, mentre xuclem la llengua contra el paladar unes quantes voltes.

Els més ortodoxes de la dormida vespertina opten per buscar un lloc més còmode, normalment un llit o una hamaqueta on poder sostindre el cos en posició horitzontal, sense altra complicació més en eixe moment que no caure’s del llit. És allò que els puristas de la bona via anomenen una “Siesta de pijama, Padrenuesto y orinal”, de la que un es desperta amb el cap mig atarantat sense enrecordar-se d’on està, o si és de nit o si és de dia.

La becadeta de la tardor és cabotada strictu sensu. I és la més entranyable, ja que ens du el record dels feliços dies de l’estiu i on canviem la cervesseta de la vesprada per un expedient a arxivar, un informe per a fer o un client per visitar. És aquella que ens fa enyorar el dissabte i el diumenge de vesprada, per a dur a terme una becadeta que ens recorde aquell feliç i a la volta llunyà estiu en que ens queia un filet de bava per la comissura dels llavis, mentre una soporífera sèrie de televisió, mexicana, ajudava a donar llustre a la nostra cabotadeta.

La becadeta de l’hivern es sol executar davall d’una manta que ens abrigue una trista vesprada de diumenge fins a l’hora de donar una volta pel poble, mentre ens acompanya una avorrida pel.lícula al televisor, de sèrie B. Evidentment, no ha de ser molt llarga la sesta, perquè en passar Totsants, a les sis de la vesprada ya sol ser de nit i la dormida de la sesta es barrejaria amb la de la nit, amb els consiguients problems d’insomni que es podrien produir eixa mateixa nit.

Bé, com no vull cansar al personal i que esta entrada siga combustible fácil d’una sesta estiuenca, ho deixem aci, fin a la pròxima.

viernes, 25 de julio de 2014

Una tasseta de malta.


Ja fa un temps vaig entrevistar a una persona de Paterna per a obtindre informació per a escriure un article per al llibre de festes. Es tracta d’una dona de mitjana edat que ocupa un lloc destacat dins de la festa religiosa paternera. El seu iaio va ser clavari major ja fa molts anys i, en preguntar-li que em contara algun record de la seua infància, va canviar el to formal de la conversa per a exclamar un “ai” de complicitat, i va afegir a continuació “Perdona, pero es que lo que te voy a contar no tiene nada que ver con lo que estamos hablando. Pero es que el recuerdo que me ha venido de mi abuela es que no he probado unas patatas fritas y unos huevos fritos como los que hacía mi abuela”. I a continuació em va detallar quan de bons estaven aquells ous fregits amb aquelles creïlles fregides de guarnició, amb allets inclosos.

Tots guardem a la nostra ment i al nostre cor un record especial dels nostres iaios, especialment els més jovens que, per circumstàncies de la vida han compartit més temps amb ells, fins i tot més que amb els seus pares. I especialment en estos temps en els quals la societat nostra ha avançat de tal foma que un iaio de setanta anys pareix que en tinga cinquanta de fa més de mig segle, amb més vitalitat, amb ganes de sentir-se útil i amb moltes activitats d’oci destinades especialment per a ells, després d’haver viscut tota una vida de patiments de tot tipus.

Ara mateix, tanque els ulls i em va a la ment el record d’una tasseta de malta de la marca “El Miguelete” que he comprovat que encara en venen a les botigues, fumejant encara i amb una miqueta de bromera per damunt, en ca la meua iaia, al mateix temps que miràvem el que feien a la tele, en un televisor en blanc i negre, el qual, per a encendre’l, hi havia que polsar un botó que hi havia a una caixeta annexa i esperar uns cinc minuts a que es veren les imatges a la pantalla. Mentrestant, el fumet de la malta continuava ballant amb un baf continu, mentre, glopet a glopet, anava bevent-me-la, moltes voltes acompanyada d’una galeta o d’una valenciana estovada.

Mai sabré el secret d’aquella malta que bevia a ca la meua iaia. Però ma mare en feia a casa i no tenia el mateix sabor. Tal volta seria l’aigua? No crec, perquè viviem a una distància de a penes uns cent metres. Seria el perol on es guardava? Seria la proporció de l’aigua i la malta? O les bullides consecutives? No ho sé, però he de confessar que no he tornat a tastar una malta com aquella que en feia la meua iaia.

viernes, 18 de julio de 2014

Mòbil nou.

M'he fet amb un mòbil nou. El que tenia, ja estava una miqueta  vell, gastat, palpat i no sé quantes coses mes i al final m'he decidit a fer-me'n amb un de nou. Es tracta d'un aparell dels que només li falta parlar, de tantes funcionalitats com té. I moltíssimes més que es poden descarregar. Té connexió a internet,  GPS, càmera de fotos de 5 megapixels, ràdio,  marcació per veu, calculadora, gravadora de veu, llanterna, accés  a xarxes socials, Office,...  Es tracta d'un smartphone el qual perfectament podria agafar un poal i un motxo i et rentaria tota la casa. Però amb totes estes funcionalitats que tenen els mòbils nous, ens hem oblidat de la funcionalitat més important que ha de tindre un telèfon, que és la de parlar amb els demés. En definitiva, comunicar-nos. Perquè amb açò de les noves tecnologies aplicades a la comunicació, podem vore que, efectivament, la immediatesa i la instantaneïtat en allò que es diu es una avantatge molt gran. Però realment hi ha comunicació? O a la fi, allò que realment hi ha no és més que un soroll de llaunes i de pots al qual arriba un moment que ens habituem i ja no en fem, de cas?. Realment, tots estos aparells deurien servir-nos, no tant amb la finalitat de comunicar-nos en si, sinó com a un mitjà que ens facilite la comunicació entre les persones, darrere d'una tassa de cafè, o d'un dinar, per exemple. I em ve a la ment aquell poema de Bertol Bretch que diu "General el teu tanc és més fort que un cotxe / arrasa un bosc i esclafa cent homens/ Però té un defecte: / Necessita un home". I és que, al final, comprovem que els telèfons mòbils i en definitiva, tota la tecnologia aplicada a la comunicació, siga el que siga el suport físic en el que es desenvolupe la comunicació, els omplim de tot tipus de programes informàtics existents en el mercat, tant si els necessitem com si no els necessitem: per a dur la comptabilitat personal, per a compartir fotos, per a saber l'oratge que farà demà, per a composar música, per a aprendre a fer punt de ganxo... Però se'ns ha oblidat la funció més important i per a la qual es va inventar el telèfon: per a facilitar la comunicació entre les persones.

jueves, 10 de julio de 2014

Virgen de la Pas, 2.0.

 El dissabte passat día cinc de juliol va ser la coronació canònica de la Mare de Déu de la Pau, patrona del Villar. Es tracta d'una efemèrides d'estes que només es produeix una volta en la vida i  en la qual els villarencos s'han volcat d'una manera incondicional pintant els carrers, adornant les façanes, penjant banderetes i guirnaldes... i en definitiva, engalanant el poble com requereix un esdeveniment d'estes característiques. Cada època té els seues formes de transmetre els fets que van succeïnt i, en vore com, al pas de la Mare de Déu, tothom treia el seu mòbil i li fèia una fotografia com a record, m'imaginava jo cóm hauria segut la divulgació d'este fet si haguera ocorregut en un altre temps. Probablement si haguera ocorregut en un altre segle, hauriem tengut el testimoni oral dels antics, que s'hauria transmés de pares a fills, en forma de rondalla, com és el cas de la leyenda de "Los tres peregrinos y la Virgen de la Paz". Si la Coronació s'haguera dut a terme a principis del segle vint, probablement hi haguera hagut algun  fotògraf ambulant que hauria fet alguns daguerreotips que hui en dia il·lustrarien quasi totes les portades dels llibres de festes. Si haguera segut a mitant de segle vint, tal volta alguna càmera fotogràfica werlisa haguera captat tan important fet, de forma que a molts àlbums de fotografies de les cases hi hauria alguna que ens parlaria de tan magne episodi. Si haguera segut als anys setanta, tal volta hi hauria hagut algú que de forma altruïsta hauria grabat amb una càmera super8, els solemnes moviments de l'arquebisbe en qüestió, de forma que, en dies determinats de l'any encara es projectarien aquelles imatgens a alguna paret emblanquinada d'alguna casa villarenca, abans o després de la projecció de la Primera Comunió del xiquet o de la boda de la neboda. Si haguera ocorregut als anys huitanta o noranta, les càmeres de fotos rebutjables així com les càmeres de video de tots els tamanys haurien envaït el huerto del Señor, tot i buscant la millor perspectiva com a record per a la posteritat. Però l'esdeveniment s'ha dut a terme als inicis del segle XXI,  en l'era de les telecomunicacions cibernètiques en què, encara no ha passat un fet, ja s'ha convertit en viral dins de les xarxes socials.  En este cas, a diferència d'altres èpoques, la comunicació té un caràcter instantani. Perquè qualsevol persona, a qualsevol lloc del món pot seguir pràcticament a temps real qualsevol esdeveniment. Inclosa la coronació de la Mare de Déu de la Pau, patrona del Villar.

viernes, 4 de julio de 2014

La soledat

L'altre dia varem passar per la porta de la llar del jubilat que hi ha un carrer més enllà de ma casa. Allà només entrar, al hall, a ma dreta, al costat de la porta que hi ha per a entrar a la sala de ball, a la vista de tothom, inclosos aquells que passejàvem pel carrer, hi havia colgat, a mena de cartell, com el que reclama l'atenció dels demés perquè ha perdut un animalet de companyia, o, fins i tot, com una espècie d'esquela, la imatge que adjuntem a esta entrada. La primera impressió ha segut de incredulitat. La següent, d'escepticisme. A continuació un pensament graciós m'ha envait el cervell, per a concloure en un sentiment de certa llàstima. He observat que hi ha hagut persones, especialment dones, que s'han acostat per a vore la fotografia i interessar-se per la persona en qüestió. En una paraula: per a alcahuetejar. La reacció de qui ho llegia era, en uns de gràcia i en altres, de indiferència. I aleshores m'han vingut a la meua ment dos moments pareguts viscuts quan era adolescent. L'un fou quan vaig escoltar per primera volta el refrany "Els vells, les rates juguen en ells". I li ho vaig escoltar a un tio meu, ja major, que vivia temporades de l'any a cals meus pares. L'altra fou una volta que davant de mi, un home li ha donar el pesame a un altre perque feia uns quinze dies va faltar la seua dona. I al preguntar-li que cóm estava, li va contestar que malament. I que sobretot s'enrecordava de la seua dona quan arribava a poqueta nit i es veia dins de les quatre parets de sa casa a soles, i quan de llargues se li feien les nits sense la compañia de la seua esposa. Tant una circumstància com l'altra em varen fer que pensar i em varen impressionar estes dos vivències de la meua època d'adolescent. Ara, ja a mitant camí de la meua vida, l'altre dia, en llegir aquell full al hall de la llar del jubilat del meu barri, em varen vindre al pensament aquelles dos experiències viscudes. I vaig vore que, encara que passen els anys, les circumstàncies es repeteixen. I un dels problemes als quals ha de fer front la nostra societat, especialment en allò que fa referència als més majors és a la soledat. I no deixe de pensar en cóm de injust que és el món este amb les persones majors.

viernes, 27 de junio de 2014

La finestra.

 El papa Benedicte XIII, més conegut com el papa Luna per la seua pertinença a dita noble família aragonesa i per ser part activa al famós i tristament conegut com a “cisma d’occident”, quan es va exiliar al Palau de Peníscola va manar obrir a una de les seues estances, al seu estudi pontifici, una finestra que estiguera encarada cap a Roma per a, d’eixa manera, poder contemplar el seu objectiu: La ciutat eterna. A este lloc que hui en dia és objecte d’excursions dominicals, podem imaginar-nos al papa Luna assegut al bancalet d’obra que hi ha darrere de la finestra, cóm mirava cap a un lloc indeterminat del Mediterrani, mentre a la seua ment li colpejaven una volta darrere l'altra aquells records d’un passat recent, mentre cridava, amb ulls injectats en sang “El Papa sóc jo! El Papa sóc jo!"

Tots ens hem construït a algun racó de la nostra vida i de la nostra ment una finestra que mira cap a la nostra Roma particular, o record d’allò que en el seu dia arribàrem a protagonitzar i que hui en dia ja no ho tenim. Tal volta siga un tendre record de la infància. O un amor perdut de l'adolescència. O una amistat de molts anys que es troba a molts quilòmetres de distància. O uns estudis que vam mamprendre amb moltíssima il·lusió i que les circumstàncies de la vida ens varen obligar a deixar-los. O un treball del qual hem segut acomiadats injustament. Tots tenim el nostre record, la nostra nostàlgia i la nostra melangia. Tant com finestres puguem obrir de cara a un Mediterrani d’aigües clares i transparents, amb dofins que naden alegrement, en llibertat, mentre travessen les seues aigües tranquil·les.


Per a recuperar aquell vell somni o record impenitent, només hem de descobrir eixa finestra des d’on contemplar el nostre mar propi de llums iridescents, unes voltes en calma, altres ennuvolat i altres embravit que ens done l’esperit necessari per a contemplar-nos alhora a nosaltres mateixos, amb els nostres defectes, les nostres virtuts, les nostres aspiracions, les nostres aptituds, els nostres desitjos, les nostres grandeses, les nostres misèries i, en definitiva, a nosaltres mateixos tal com som, sense conservants ni edulcorants, ni res d’allò que ens puga adulterar la nostra personalitat. Serà en eixe moment quant, d’una manera decidida podrem aguaitar per la nostra finestra particular per a mirar en la llunyania. Segur que aleshores descobrirem els set tossals que escorten la ciutat de Roma.

viernes, 20 de junio de 2014

"Despedida de soltero".


 El dissabte passat varem anar pel centre de València a donar una volta i gojar d’una vesprada assolellada d’estiu. Un volta varem abaixar a l’estació de Colon, varem enfilar cap a la zona on esta la Catedral. Quan anàvem pel mitant del carrer de la Pau, allà lluny hem escoltat un soroll de persones. –“Segurament serà alguna manifestació”-, vaig pensar. En acostar-nos a la font del soroll, hem vist un grapat d’unes dotze o quinze persones que duien a una altra, disfressada de superman, mentre que una altra, megàfon en mà, anava donant veus, mentre a l’altra mà sostenia un cubata dels de fer botellot, del qual anava bevent-ne, de tant en tant un glop i un altre glop. Més endavant, quan hem arribat el carrer Sant Vicent, per la plaça de Saragossa, ens hem trobat amb un altre grup, de circumstàncies paregudes, però esta volta era de xiques, sense megàfon a la mà, però abillades amb una banda, com si fora de fallera, on posava ”Despedida de soltero”.

Tal volta siga per la imminència d’una boda a la que aniré d’ací a poc de temps d’una persona prou arrimada a mi, tal volta siga per la calor, per l’estiu proper, perquè feia una vesprada meravellosa o vaja vostè a saber per què, m’ha cridat poderosament l’atenció. I m’ha recordat quan jo em vaig casar i vaig fer la meua “despedida de soltero”. I descobreixes que no n’hi ha res de nou davall el sol: La disfressa del novio de torero, de superman o del que siga, el seu vilipendi per part dels amics pels carrers de la ciutat, el sopar de germanor i la festa de després fins a que el cos aguante, que mai serà abans de que eixca el sol,tot això regat amb litres i litres d’alcohol, són els elements bàsics de qualsevol festa d’estes característiques, on predomina el bon humor, l’alegria i les ganes de passar-s’ho bé per part de tots, començant pel mateix novio.

La pregunta que m’he fet a continuació, ha segut “Cóm es dirà «despedida de soltero» en valencià?” Si fem la traducció literal, probablement seria “despedida de solter, despedida de fadrí o comiat de fadrí”. Esta expressió que és més bé de laboratori, m’ha fet preguntar per ahí per descobrir si hi ha alguna locució o expressió feta. I hi ha hagut qui m’ha dit “anar-se’n de farra”, o “possar-se a remulla”. “Com els cigrons, igual”, he pensat jo quan m’ho han dit. La veritat és que no hi ha en valencià ninguna expressió autòctona que arreplege este tipus de celebració, al menys que jo sàpiga. I hi ha qui m’ha dit que es tracta d’un tipus de festa per a la qual no hi ha ninguna denominació pròpia, perquè quan la llengua predominant a les nostres terres era el valencià, este tipus de festes no existien encara, tal i com les coneguem en l’actualitat. Però quan varen començar a posar-se de moda, la nostra llengua ja es trobava en un procés de minorització i substitució que va fer que no fera falta crear-ne’n una en valencià, car tothom ho deia en castellà. El mateix passaria amb la paraula “Halloween”. La seua traducció literal seria “Vespra de tots els Sants” o alguna cosa pareguda. Però el que es celebra no és exactament el mateix que a les nostres terres amb expressió de festa de Totsants. En fi, que si algú sap de quina forma es diu “despedida de soltero” amb alguna expressió autòctona, pregue m’ho digau, com a comentari a esta entrada. Mentrestant, el títol el posarem en castellà.

viernes, 13 de junio de 2014

Exàmens.

L’altre dia, vaig anar a fer un examen de valencià a una de les facultats de la Universitat Politècnica de València. Eren les onze del matí d’un recent i calorós dissabte de juny. Ja no me’n recordava ja del món dels exàmens i les facultats i vaig tornar a reviure aquella sensació de nervis, malestar i ganes d’acabar que vaig viure jo, ja fa temps, quan era estudiant, sobretot en vespres d’arribar l’estiu.
Em va cridar l’atenció què jovenets eren aquells que anaven a examinar-se. Recorde l’ordre, la puntualitat, la porta de l’aula que s’obri quasi solemnement, el professor que eixia amb la llista dels convocats a la mà, el nomenament un a un de tots els convocats, la identificació amb el DNI o el carnet d’estudiant, els bolígrafs col·locats en paral·lel a la part de la dreta de la taula… Recorde algun examen escrit i algun examen oral, algun de tipus test, així com algun pràctic als quals he fet front al llarg de la meua vida, tots iguals, amb el seu ritual característic, però tots diferents. Uns millors. Altres pitjors. Uns, esperats. Altres imprevisibles. Uns en dia assolellat. Algun que altre, en dia de pluja.

Mentre espere al hall de la facultat, veig passar amunt i avall els estudiants, cóm l’un va caminant i escrivint al seu mòbil un missatge de telefonia instantània, probablement comunicant que ja ha l' ha conclòs i explicant cóm li ha anat. Un altre, passa en sentit contrari amb el telèfon mòbil a l’orella, segurament narrant-li de viva veu a qualsevol persona les vicissituds de la prova, com si d'un partit de futbol es tractara .

De sobte, quan conclou l'examen, una desbandada de persones eix de les aules, cadascun amb la seua experiència personal de la prova. Ara només cal esperar els resultats. Jo recorde que abans hi havia que esperar un mínim de quinze dies per a saber els resultats, que es consultaven als llistats colgats al departament corresponent. Ara, les noves tecnologies permeten que, en uns dies, els resultats de l’examen estiguen penjats al web, a l’abast de tothom per a que qualsevol, des de qualsevol lloc del món puga saber quin ha segut el resultat del seu examen.